Muchos de los que nos acercamos por vez primera al Reiki es por que se dice que su principal beneficio es acabar con las enfermedades, o por lo menos reducir sus efectos dañinos.
El fundador del Reiki, Dr. Mikao Usui, nos dice en su Manual que si sanamos y armonizamos el espíritu del enfermo, la consecuencia inmediata será la sanación en el plano emocional, mental y físico. Es decir, para sanar una enfermedad física debemos atender prioritariamente el espíritu del enfermo; porque lo espiritual es determinante y es el germen causal de nuestra felicidad, salud y bienestar.
En consecuencia, el criterio de sanación se sustenta en principios totalmente diferentes a la medicina alopática (pausteriana), pues la visión de salud esta sustentada en primer lugar en el estado espiritual del individuo y su entorno, y no considera las medidas fisiológicas, bioquímicas o aspecto externo para efectuar diagnóstico, así como para determinar y diseñar la terapia a seguir.
Es decir, no podemos afirmar jamás que el Reiki compita con la medicina sino que más bien se complementan, pues ambas parten de principios y conocimientos totalmente diferentes. En un futuro no muy lejano ambas visiones se integrarán en beneficio de la humanidad; esto lo afirmó el Dr. Mikao Usui en 1920, y los hechos demuestran que hoy en día ese deseo se esta volviendo una realidad, lentamente pero a paso firme.
Ser saludable para el Reiki, principalmente es estar en armonía espiritual (en primer lugar), emocional, mental y física, en ese orden. Lo cual quiere decir, que desde la perspectiva de la medicina tradicional alopática, podríamos considerar que estamos sanos por el hecho de no presentar ningún malestar físico, mental y/o emocional. La salud para un reikista, en cambio, tiene un espectro más amplio al considerar lo espiritual como central y esencial para determinar nuestro estado de salud.
Lo importante es saber que actualmente vivimos en un mundo apurado, veloz y lleno de estrés. En el cual no le colocamos el debido cuidado a ciertas dolencias. Esta realidad afecta nuestro espíritu, en primer lugar porque lo olvidamos, no lo atendemos, no le damos el tiempo necesario, ni su alimentación básica. Las consecuencias se presentarán tarde o temprano en el plano emocional, mental o físico.
Por eso la meditación Gassho diaria, propia del Reiki, es sustancial para no caer en este error; practicar los fundamentos del Reiki y adoptar una nutrición sana, es el sendero acertado para ser verdaderamente saludable, longevo y feliz.
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