Un tratamiento de Reiki es un proceso simple pero poderoso. El profesional de Reiki canaliza la energía al paciente que puede ser dirigida a un lugar o problema específico del cuerpo. Las energías también van por sí solas a donde el cuerpo más lo necesita, siempre para el mejor bienestar del paciente. Es importante destacar que estas energías curativas van a la fuente del problema y no solamente a los síntomas. Dependiendo de la naturaleza del problema los resultados de un tratamiento de Reiki pueden ser notados al finalizar la sesión o serán necesarias varias sesiones. Los tratamientos de Reiki no tienen efectos secundarios negativos, es una manera completamente natural y segura de tratar una enfermedad. El Reiki puede ser usado aún cuando el paciente usa medicación; no tiene incompatibilidades y reduce los posibles efectos secundarios negativos de la medicina convencional. La investigación científica ha probado las capacidades curativas del Reiki, por eso hoy en día muchos hospitales de los Estados Unidos y Europa trabajan con Reiki como método de asistencia médica complementario. Cualquier tipo de enfermedad, física, mental o emocional puede ser tratada con Reiki.Nuestras manos resultan ser uno de los medios de expresión que más usamos. Con ellas saludamos, acariciamos, golpeamos, hacemos señas, pintamos, escribimos, etcétera, como también con ellas percibimos sensaciones cuando tocamos lo que nos rodea.
Aparte de mostrar afecto, otro de los grandes dones que poseen nuestras manos es la capacidad de sanar, ya que por medio de ellas fluye energía constante en forma de calor. Esta energía, la cual no es otra cosa que la fuerza vital universal (Rei), conectada a nuestra propia fuerza vital (Ki), posee cualidades terapéuticas y de sanación. La combinación de estas dos fuerzas recibe el nombre de reiki.
Con tan sólo la imposición de nuestras manos sobre nuestro cuerpo se pueden sentir sus efectos calmantes. Si colocas la palma de tu mano a un centímetro de tu brazo, podrás sentir el calor que se desprende. Este calor dependerá de la fuerza con la que la energía fluya a través de ti. Si te fijas, cuando nos pegamos nuestra primera reacción es llevar la mano y colocarla sobre el lugar afectado, entonces sentimos sus efectos gratificantes. Lo mismo sucede cuando le sobamos a un niño o a alguien más algo que le duele.
El reiki es un método natural y terapéutico que consiste en la imposición de manos sobre nosotros mismos, alguien más o sobre alguna planta o animal. Este método, el cual nos convierte en un canal transmisor de energía vital, busca nivelar e integrar nuestros aspectos corporal, anímico, mental y espiritual. Dependiendo de qué tan intensa sea nuestra vibración y de qué tan dispuestos estemos a recibir este contacto con la energía universal, seremos en mayor o menor grado sensibles a esta percepción energética.
Podríamos decir que la enfermedad no es tan mala como a veces creemos, si la vemos desde una visión más elevada. La enfermedad en realidad es una limpieza a nuestra energía que busca la renovación y la sanación mediante la depuración de lo que le impide su óptimo funcionamiento.
¿Pero qué pasa? Que cuando nos enfermamos, solemos correr al doctor para que nos quite el dolor o el malestar. Tomamos pastillas, jarabes, nos inyectamos, etcétera, y lo único que estamos haciendo es cortar el flujo natural de nuestra energía para desintoxicarse. La enfermedad aparentemente desaparece, pero la raíz está latente y podrá volver a crecer en cualquier momento si encuentra las condiciones para hacerlo.
El reiki es una de las terapias alternas que nos ayudan a conectarnos con la enfermedad y con aquellos bloqueos que no se han manifestado aún físicamente. Si la enfermedad es consecuencia de algo que inconcientemente estamos provocando, la mejor opción es encontrar la raíz de donde se genera dicho malestar. Si nos enfocamos a tratar la enfermedad a un nivel físico solamente, estaríamos descartando la valiosa información que la enfermedad nos brinda para que lleguemos al punto esencial de lo que la está produciendo.
Si uno se empeña en trabajar en su sanación integral y tiene la intención constante de quitarse de encima vieja energía, el reiki es un excelente método a seguir, sin olvidar que el punto esencial para tu curación eres tú mismo. El reiki te apoyará y te irá abriendo a la relación contigo mismo. Observarás cómo con tu constancia comienzas a notar transformaciones y cambios mientras ocurre este proceso de limpieza. El reiki abrirá los espacios necesarios para que descubras el respeto y compromiso auténtico con lo que tú eres y lo que te rodea.
En realidad no tienes que dedicar mucho tiempo a una sesión de reiki. Un tratamiento básico dura aproximadamente veinte minutos, un tiempo muy corto para los sorprendentes beneficios de esta curación. Además el reiki puede ser usado en niños, embarazadas, animales, plantas y en todo ser vivo. La iniciación a esta práctica terapéutica puede ser impartida por un guía de reiki, según lo indica la práctica tradicional transmitida por el doctor Usui. Vale la pena intentar esta valiosa alternativa.
Es por eso que en una sesión de reiki pueden generarse variadas sensaciones y reacciones. Esto es sólo la consecuencia de que la energía está desbloqueando gradualmente energía atorada, mostrándonos aquellas cosas que tenemos que liberar, como el llanto, la ira, la angustia, la tensión, etcétera, ayudándonos también a la asimilación, comprensión y trascendencia de vivencias y experiencias pasadas.
Además de ser una energía curativa y renovadora, el reiki nos ayuda a ponernos en contacto con nuestro ser interno, nos lleva a despertar poderosas cualidades como la autenticidad de nuestro ser, que busca manifestar la abundancia, la confianza, la armonía, la paz, la razón de ser, así como el amor y la aceptación incondicional de nosotros mismos y nuestros semejantes.
El reiki nos ayuda a formar una conciencia más abierta y receptiva hacia todo lo que nos rodea. Nos transporta a nuestros orígenes, que no son otra cosa que la paz interior que tanto anhelamos, la cual muchas veces buscamos calmar insaciablemente en apariencias externas. El reiki nos va descubriendo, a nuestro propio ritmo, las cosas que nos impiden encontrar una plena confianza en la vida y en las cosas que a diario nos suceden; pero es con base en la perseverancia y la paciencia que tú puedes conseguir esto; no se puede pretender forzar ni tu sanación ni tu crecimiento. Esto sería como sembrar una semilla y quererse comer al instante sus frutos. Entre más frecuentes sean tus autotratamientos, la energía reiki estará potenciando su fuerza y estará cultivando el fruto de la sanación integral.
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